martes, 9 de noviembre de 2021

Mudanza

Tengo una sensación extraña...esa misma sensación que tuve entonces...Es como si al marcharte de tu casa tuvieras miedo de que todo lo que allí has vivido fuera a desaparecer. "Ya nada será igual", piensas, y sientes como si te arrebatasen algo que te pertenece...un trozo de vida, un trozo de corazón...Ya nunca volverá a estar entero. Ese trocito queda sepultado entre las paredes de lo que fue tu hogar. 
Sé que hoy no estarás igual. Estarás cambiada, diferente... Quizás irreconocible...Lo sé. Pero en mi cabeza tu recuerdo se ha congelado y no olvido ni un detalle, ni una esquina. Sigues estando ahí. Sigues existiendo. Aunque como un producto de mi imaginación y mi memoria...no te has desvanecido...aún...y todo lo que vivimos: malo y bueno, sigue allí...Aunque pasen los años y sepa que hayas cambiado y sepa que si un día abro tu puerta, no te voy a reconocer... Aún sabiendo todo eso, nadie puede decirme que no existes...Mientras yo tenga recuerdos, seguirás intacta como el último día, como anhelando que volvamos a cruzar el umbral de tu puerta.
A veces me resisto a pensar que todo ya es pasado, porque te tengo tan presente siempre... Pero el tiempo va pasando de puntillas y cada vez veo más canas en el espejo. A veces lloro pensando que jamás volveré a pisar tu cálido suelo ni a oírlo crujir...Con tu entrada, tu cristal roto, tus lámparas y techos palaciegos. Tus espejos en las puertas, tu luz, tu árbol de Navidad plateado y tu Belén con las ovejitas cojas. Con tu interminable pasillo que recorrimos tantas veces. Con tus fantasmas y nuestro perro. Con tus habitaciones vintage y tu cuarto de los juguetes en el que tantas horas pasamos mi hermana y yo inventando sueños. Con tu cocina a medio terminar y tu papel pintado. Con tus baños, pioneros en su época, pero ya algo pasados de moda...Con tu "cuarto del perro", que era lavandería industrial según algunos, en el que que me encantaba abrir unos cajones secretos y coger de vez en cuando unas hojas que eran de mi abuelo y tenían un galgo que se veía a contraluz. Con tus enormes altillos en los que siempre descubría tesoros. Con la habitación de los abuelos, que me daba miedo y a la vez, pena... En la que a veces entraba a comprobar si aún olía el armario a caramelos y me fascinaba curiosear todas las "joyas" de mi abuela y mi tía y probármelas aunque me quedasen grandes. Con tus teléfonos fijos cuando no existían los móviles y había que salir corriendo a atender la llamada...me encantaba marcar números en aquella ruedecita. Con tu piano y tu tocadiscos...y tus vinilos y cassettes...con ese grandioso comedor que era mi pista de baile. Puedo olerte y aún escuchar el sonido de tu grandiosa puerta blindada. Tu trastero misterioso que guardaba nuestras bicicletas para ir a El Retiro y tu colección de arte colgada en las paredes... Me parecían oscuras...ahora me parecen preciosas. 
Con tus librerías de película y tus libros, que me encantaba tocar. Pensaba quién lo habría leído y lo volvía a dejar con cuidado en su sitio.
Recuerdo, como si fuera ayer, las fiestas de disfraces y lo asombrada que se quedaba la gente..."¡Pero esto es un Palacio! ¿No te pierdes?". Yo no lo entendía, para nosotras tan sólo era nuestro hogar...
Hoy te echo de menos...hace mucho que no pensaba en ti. Nunca te he escrito nada. A veces fantaseo pensando en llamar a tu timbre y curiosear...pero creo que me daría pena comprobar que ya no estás...que hoy sólo y únicamente existes en mi recuerdo.
Eras nuestra... mía. Lo eras, lo eres, más que de nadie. Aunque te hayan comprado por unas monedas de oro, nunca serás de nadie como nuestra eres.
 Y hoy me voy a otra casa...que aunque es cálida, me resulta fría...inerte... extraña...casa, que no hogar. La miro con recelo...a veces una chispa de ilusión brilla en mis ojos. Pero la verdad es que hoy allí no tengo nada...Ni me vió reír, ni me vió llorar, ni me vió soñar, ni me vió amar, ni me vió crecer, ni me vió querer, ni nos vió cambiar. Ni te conoció, ni te conocerá...
Ni me vió ganar, ni me vió perder, ni nos vió jugar, ni me vió cantar, ni me vió esperar, ni te vió nacer, ni nos vió luchar...Qué le voy a hacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario