que son tres soles
y sus sonrisas
valen millones.
Cuando se ríen
suenan campanas,
como en el pueblo
por las mañanas.
Sus dulces ojos
de caramelo
son más bonitos
que el mismo cielo.
Quiero que sean
felices siempre,
que las tristezas
nunca se acerquen.
Y que sus vidas
sean alegres,
como el sonido
de cascabeles.
Yo quiero ver
en los ojos de ellas
por siempre el brillo
de las estrellas.
Y aunque no pueda
ser la mejor,
sepan que siempre
les di mi amor.
Que mis tres niñas
son tres regalos
que a mí la vida
me ha regalado.
Y estas tres almas
que eran del cielo,
ahora comparten
conmigo besos...
Comparten llantos,
comparten sueños
¡Y son la cosa
que yo más quiero!
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